Buenas Prácticas pueden apoyar a las ciudades en la implementación de la Nueva Agenda Urbana

La difusión de soluciones innovadoras, con resultados positivos para sus ciudadanos, llama a reflexionar sobre la integración de las directrices trazadas por el nuevo pacto global y favorece una urbanización sostenible.

El Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos en América Latina y el Caribe,  a través de sus proyectos e iniciativas, colabora con otras organizaciones de la región para identificar proyectos que han provocado un impacto tangible en la vida de las personas. El propósito es difundir conocimiento e inspirar semejantes  intervenciones urbanas. La identificación y promoción de transferencia de conocimientos permite que soluciones  duraderas crucen fronteras y generen impactos positivos en otras localidades que  hacen frente a los mismos retos urbanos.

El mapeo de buenas Prácticas Urbanas reúne el ápice del capital humano. Este conocimiento exhibe una colección creativa e innovadora de respuestas positivas a las problemáticas vividas en las grandes ciudades. Su diseminación permite a las ciudades abrirse a nuevas ideas y comprobar si éstas son adecuadas y viables para su contexto cultural, social, ambiental y urbano. Al enfocarse en resultados alcanzados, esos ejemplos prácticos muestran  nuevas perspectivas para ciudadanos y autoridades y propician instrumentos para la mejora de políticas públicas y gestión como un todo.

La urgencia de compartir buenas prácticas es imperativa en este momento. Con la expansión de la urbanización a niveles sin precedentes, pueblos, municipios y ciudades necesitan tomar decisiones rápidas, conscientes e informadas, que permitan que este crecimiento sea sostenible.

Potenciar la transferencia de conocimiento entre alcaldes y gestores urbanos también es otro paso imprescindible para alcanzar el éxito en la ejecución de la Nueva Agenda Urbana. La ausencia del carácter vinculante de ese compromiso mundial atribuye a esos representantes un papel predominante en asegurar que las normas acordadas sean seguidas. Cada vez más nacen en las propias ciudades proyectos innovadores, dando respuestas específicas a las necesidades locales. Con eso, el gobierno nacional pierde espacio en este campo de acción y cabe cada vez más a los gestores locales inspirar e incentivar esas mudanzas en sus ciudades.

Aprender sobre los errores y aciertos de iniciativas de éxito también genera un impacto positivo en las cuentas públicas, al suscitar eficacia y eficiencia al proceso, además de proporcionar economía de tiempo, estudios, planificación y recursos humanos. ¿Por qué reinventar lo que ya está dando resultados positivos?

Reproducir, sin embargo, no significa adoptar las mismas estrategias a ciegas. La adaptación al contexto local es fundamental para entender y atender las necesidades específicas de cada población y realidad de la ciudad.

En este sentido, Mejores Prácticas actúan como una brújula, señalando la dirección a seguir, mostrando los errores del trayecto y estableciendo los elementos mínimos para esta jornada. Aquellos que desean emprender ese camino seguramente encontrarán el destino más fácil. Basta con no olvidarse de comprobar la viabilidad del viaje, asegurarse de que la tripulación está a bordo y corregir la ruta según las capacidades de navegación.

Repertorio de buenas ideas

Nuevas tecnologías on-line y redes de especialistas ayudan a propagar esos ejemplos y catalizar la difusión del conocimiento entre diferentes regiones geográficas del planeta. En este sentido, el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Habitat) mantiene  una base de datos  de Mejores Prácticas, que incluye cerca de 4 mil soluciones probadas para problemas sociales, económicos y medioambientales.

Entre las prácticas catalogadas, varias exponen los principios de la Nueva Agenda Urbana, aprobada por líderes mundiales en octubre. Uno de sus pilares, la planificación y diseño de las ciudades, cuenta con un amplio repertorio de soluciones para la adaptación a los cambios climáticos, movilidad, viviendas adecuadas y accesibles, salud y saneamiento, entre otros puntos clave. Esa compilación también ofrece un abundante material que abarca los otros dos pilares de la Nueva Agenda Urbana. Ejemplos incluyen modelos de legislación participativa, transparente y de largo plazo para favorecer el desarrollo urbano sostenible, bien como nuevos instrumentos financieros, capaces no sólo de posibilitar esta inversión, sino también permitir el crecimiento más inclusivo de las ciudades.

Inspiración para la América Latina y el Caribe

Para contribuir a este repertorio de buenas ideas, la oficina regional de ONU-Habitat ha abierto una convocatoria pública con el título: “Prácticas Inspiradoras hacia la Nueva Agenda Urbana”, con el objetivo de identificar prácticas que lideren el cambio hacia el desarrollo urbano sostenible de manera integrada. Esta primera edición tiene como objetivo poner en marcha un ciclo de gestión de conocimiento para apoyar la implementación de esta nueva agenda. La iniciativa se basa en la cooperación de socios estratégicos y sus redes para conocer más proyectos de la región.

La utilización de la palabra “inspiradoras” en el título busca conocer proyectos que puedan enseñar cómo, en medio de tantos desafíos, han logrado buenos resultados basándose en la acción práctica de conocimientos, datos,  y las condiciones del lugar. Los proyectos pueden ser tanto consolidados como prometedores, con menos o más de tres años de implementación

La convocatoria busca conocer tanto el proceso como el resultado de los proyectos a la hora de  seleccionar cuatro finalistas. Este ejercicio también es interesante para que las instituciones organizadoras puedan entender los obstáculos y los desafíos de los proyectos urbanos y piensen en estrategias graduales para atender a la diversidad de ciudades y municipios. Posteriormente a la selección de los proyectos por un comité técnico, se hará una sistematización con el objetivo de promover una documentación integrada de estos procesos, sus resultados y lecciones aprendidas para un posterior intercambio durante la reunión presencial que esta convocatoria ofertará.